Estamos acostumbrados a recibir catástrofes humanas cada cierto tiempo. Cada vez con menos tiempo entre ellas. Este principio de año le toco a Japón. Es inimaginable la cantidad de información que nos llega desde el país nipón. Lo más llamativo de este desastre además, por supuesto, del dolor de las víctimas y de un pueblo consternado, han sido las declaraciones de muchos, recalco, muchos españoles que viven en Japón y que han criticado duramente a los medios de comunicación españoles por el trato y la difusión de información sobre la catástrofe. ¿Exageran los medios?
Desde que me gusta la información, me gusta saber lo que pasa a mi alrededor y lo que pasa en todo el mundo siempre he tenido una cosa clara: los medios de comunicación ‘disfrutan recreándose’ en grandes desastres o catástrofes. Les encanta lo extraordinario, lo que va más allá de lo habitual. Es cruel, pero parece que cuántos más muertes se producen en un cataclismo como el de Japón más se esfuerzan los medios por llegar al lector y en impactarle con una cifra de 1.000.000 fallecidos y no escrito en letra.
Ya me enseñaba en la facultad un profesor a valorar lo novedoso, lo extraordinario. Eso sí que es noticia, me decía. Pero, en realidad creo que se exagera con todo este tipo de acontecimientos y seguro que en unos días no hablamos ya apenas de Japón y de su desgracia por no mencionar que nos ha llegado tanta información desde allí porque es un país desarrollado y no se trata de un huracán en Sudamérica.