jueves, 31 de marzo de 2011

Sí, nos encanta exagerarlo todo

Estamos acostumbrados a recibir catástrofes humanas cada cierto tiempo. Cada vez con menos tiempo entre ellas. Este principio de año le toco a Japón. Es  inimaginable la cantidad de información que nos llega desde el país nipón. Lo más llamativo de este desastre además, por supuesto, del dolor de las víctimas y de un pueblo consternado, han sido las declaraciones de muchos, recalco, muchos españoles que viven en Japón y que han criticado duramente a los medios de comunicación españoles por el trato y la difusión de información sobre la catástrofe. ¿Exageran los medios?
Desde que me gusta la información, me gusta saber lo que pasa a mi alrededor y lo que pasa en todo el mundo siempre he tenido una cosa clara: los medios de comunicación ‘disfrutan recreándose’ en grandes desastres o catástrofes. Les encanta lo extraordinario, lo que va más allá de lo habitual. Es cruel, pero parece que cuántos más muertes se producen en un cataclismo como el de Japón más se esfuerzan los medios por llegar al lector y en impactarle con una cifra de 1.000.000 fallecidos y no escrito en letra.
Ya me enseñaba en la facultad un profesor a valorar lo novedoso, lo extraordinario. Eso sí que es noticia, me decía. Pero, en realidad creo que se exagera con todo este tipo de acontecimientos y seguro que en unos días no hablamos ya apenas de Japón y de su desgracia por no mencionar que nos ha llegado tanta información desde allí porque es un país desarrollado y no se trata de un huracán en Sudamérica.

jueves, 3 de marzo de 2011

¿Somos libres?

Como ocurre en la mayoría de los ámbitos de la vida, siempre no queremos comparar con los estadounidenses. Unas tierras que conquistamos hace años y a que ahora están convertidas en la primera potencia mundial. Parece que nos diferenciamos bastante de ellos pero, en realidad, estamos muy cerca. En Estados Unidos, cualquier persona puede conocer cualquier cosa acerca del Estado, tiene la posibilidad de informarse y conocer de lleno lo que ocurre en su país. ¿Qué ocurre en España?
En España, la situación cambia bastante. No parece fácil conocer cualquier información de primera mano. No puedes ir a una oficina del Ministerio a preguntar lo que quieras mientras en Estados Unidos el tratamiento de la información es radicalmente distinto. Puedes hablar de procesos, de acuerdos, de trámites administrativos. Lo puedes hacer de muchas cosas en las que en España, por mucho que hablemos de libertad de información, nos cuesta un mundo conseguirla.
Por eso, cada vez convence más a nuestra sociedad el sistema de tratar la información al otro lado del charco. Nada que ver. Por mucho que vayamos proclamando la libertad en todos los ámbitos posibles estamos muy lejos de alcanzar la verdadera libertad encontrada allí. La pregunta es si es que no interesa llevar el derecho de la información de esa manera y si a la gente que está en el poder le interesa el cambio de alguna forma. Lo que sí que es cierto es que en eso, como en muchas cosas, estamos a años luz.